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¿A cuantos personajes históricos recononces?
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lunes, 14 de noviembre de 2011

La libertad es la esclavitud (George Orwell)


Advertencia, este artículo contiene chistes sobre el Ingsoc

Hace tan solo unas semanas que la estatua de la libertad cumplió la friolera cifra de 125 años. La ya señora estatua, recibió aplausos de varias celebridades y fue aclamada por el público en general. Todo son aplausos y ojos maravillados a esta anciana de bronce.
Lo que pocos saben es que con su corona, su antorcha que debe de arder con los dólares que Yankeelandia le roba a su propio pueblo y ese libro que reza la fecha de la independencia americana (¿Para qué la fecha de su creación? Mucho mejor una cifra que representa como un país olvidado se separó de un imperio cabrón para ser casi tan despótico como lo había sido su opresor), con todas estas cosas, la estatua absorbe a parte de las miradas de miles de japonenes que acuden a sacarse fotos, la atención mundial. Y es que gracias a ella, nadie sabe nada de su hermanita pequeña francesa. Bueno vale, quizás exagero. Esta anecdotilla la decían en La Búsqueda 2: Ya es de dominio popular. Pero dispuesto y fiel a hacer honor a la historia más olvidada, hablo hoy de una rival suya abandonada en una campa.

Hoy hablamos de la estatua llamada Madre Rusia. Como su propio nombre indica, si, está en Rusia, concretamente en Volvogrado.
De momento vamos mal ¿Quién conoce Volvogrado? Nadie. Pero si hablamos de Leningrado o Stalingrado ya nos va pitando el oído.

La ciudad de Xgrado (pon donde esté la X el nombre que quieras) está rodeada por la colina Mamáyev Kurgán. Sobre ella, encontramos a una mujer gigante que blande una espada de acero desafiante protegiendo la ciudad. ¡Como para intentar acercarte! Lejos de haber sido construida como atracción turística, la historia de la mujer nos lleva a la batalla de Stalingrado de 1942. Los rusos, mas enfadados que un niño al que le hayas prometido un caramelo y luego le hayas negado con una patada (véase reparto de Polonia) sabían que los Nazis avanzaban hacia la ciudad con intención de meterle a Stalin él bigote pol culo. Con el objetivo de evitar esto, pronto hicieron de la colina ya nombrada un punto estratégico de defensa. Colocando alambradas, trincheras y calcetines sudados (LO PEOR) intentaron defender la colina. Los nazis finalmente, pasando por encima de los calcetines con cuidado de no pisarlos (dos soldados los pisaron y se les amputó el pie para evitar el mal olor pinrrenil entre los hombres), conquistaron la colina. Seguidamente, los rusos la volvieron a conquistar, para ser arrebatada otra vez por los nazis. Vamos, que la colina cambió tanto de mano que decidieron dejar un mástil con las dos banderas para no tener que andar cambiando cada dos por tres.
Finalmente los alemanes se rindieron por falta de serruchos para cortar sus miembros gangrenados. Los rusos tenían planeado hacer lo mismo, pero viendo la deshonra de sus enemigos, se metieron la camisa por dentro y se hicieron los dignos.

Así la p. colina fue tomada de una vez, llena de bujeros, cráteres y muertos (nadie especifica a quien le tocó limpiarlos). Para conmemorar el tremendo marrón que allí había ocurrido, el gobierno ruso, no contento con haber cambiado el nombre de la ciudad, mandó construir una estatua. Si, le dio la venada y en el 59 se comenzaron las obras. Si os las estáis imaginando, recordad que en la unión soviética los viejos quejicas no existían (o al menos, no mucho tiempo).
En tan solo ocho años se acabaron y quitándole el típico mantelito de cubrir cosas (en este caso un MANTELÓN) se inauguró.

La estatua representa a la madre Rusia, símbolo de uno de los países mas jodidos del mundo. Para dejar bien clarito que con comunismo Rusia no es que fuese a mejorar mucho, la estatua, de 85 metros (el doble de su rival americana) representa a una mujer con mirada de mala leche y una espada rebana-cojones de 33 metros y 14 toneladas. A su espalda está la ciudad, como símbolo de “como se te ocurra algo, lo mismo coge la señora y te manda de un espadazo a Siberia”.

Como vemos, a pesar de ser más espectacular que su rival americana (que está ahí, de pie viendo llover, mientras que la rusa tiene movimiento, dinamismo, mala baba…), es menos conocida. Es lógico, teniendo en cuenta que todo lo que oliese a Ruso de Alemania para aquí estaba más que prohibido. De hecho, su entrada en Wikipedia no tiene ni foto, mientras que el extenso artículo sobre la estatua de la libertad llenaría lo menos ocho folletines informativos.




Pero no es el único caso de grandes monumentos comunistas olvidados. Una muy similar es la estatua de la madre patria de Kiev, casi el triple de la estatua de la libertad. O que decir tiene de “El obrero y la Koljosiana” una provocativa estatua de hierro colocada en la exposición universal del 36 en el pabellón Ruso, apuntando directa y amenazadoramente al pabellón Alemán.



Hombre, yo prefiero que las obras monumentales representen hechos como el amor, la paz o la afición a comer cacahuetes, pero bueno, tampoco es que la preciada estatua de la libertad represente algo distinto a sus rivales rusas No hay que olvidar que EEUU está construido como la casa de Poltergeist, sobre un cementerio indio.
Para estatuas, yo me quedo con la de Molly Maloon, irlandesa, de apenas dos metros, dedicada a una pescadera famosa. ¡Eso o la amenazante madre Rusia!

¡Dobleplusbueno por la Madre Rusia!

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