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¿A cuantos personajes históricos recononces?
El blog La historia Interminable renovado y celebrando su 2º año en la red

sábado, 11 de febrero de 2012

Ay ho!, Ay ho! hoy nos toca cantar

Hay quien asegura que el ser humano lleva la música en su interior (y no, no me refiero a los eructos que puedan emular la danza húngara de Mozart). Si es que cuando oímos una cancioncilla pegadiza se hace un hueco con calzador en el cerebro entre el sentido del ridículo y el espacio dedicado a recordar números de teléfono. Es casi imposible determinar cuando nació la música, pero lo que sí que está claro es que nace por pura necesidad. Por eso hoy, torciendo el cuello pa tras cual niña poseída, vuelvo la mirada al pasado y rescato una de las partes más importante de la historia musical, a la que debemos, probablemente, la música que hoy en día tenemos. Hablo de las llamadas Canciones de trabajo, o Work Songs en inglés.

Una canción de trabajo, según definidores de diccionarios y otros tipos que levantan el dedo cuando le dan una explicación a algo (gesto imprescindible si quieres parecer culto y resabido cuando hablas) es aquella canción que se canta generalmente a capela para aliviar la pesadez o el dolor de una tarea repetitiva. Si, si, y es que parece ser que antaño no existían ni los analgésicos ni la radio (jate tu qué cosas). Trabajar en el pasado podía ser incluso más coñazo que trabajar hoy en día. Teniendo en cuenta por ejemplo, que la polea era para los trabajadores del pasado como puede ser hoy para nosotros un máquina que hiciese todo el trabajo con darle a un botón (es decir, un avance de la hostia), podemos comprender que las condiciones de un agricultor no eran las mismas hace doscientos años que hoy en día. Seguirá siendo un trabajo jodido, pero eso sí, no tanto.





Imaginemos por ejemplo, la fabricación de sidra en un caserío de la edad media. Como por aquel entonces no había esas cosas llamadas prensas hidráulicas y que la solución del momento para machacar las manzanas era darles con un mazo de madera hasta hacerlas zumo, triturar una pila de manzanas del tamaño de un cobertizo podía llegar a llevar horas y horas de diversión sin igual. Y claro, imaginemos la escena. Un campesino fuerte, con dos palos acabados en una maza de madera, machaca dos veces dando dos golpes, que sonaban algo así como Pum Pum (para aquellos que se les resista imaginarse cosas por sequedad cerebral, pueden dar un golpe con el pie por cada Pum que lean). Después de ese Pum Pum, un campesino menos mazao, es decir, con una sola maza porque sus bracines de niño le impiden coger más peso (recordemos también que poner a currar a los niños en aquella época era más común que bañarse), pegaba otro golpe para machacar las manzanas que se habían librado de los golpes del campesino fortachón. Así, sonaría un Pum Pum (ambos rápidos) seguido de un Pum (un poco después y siendo este sonido más profundo. Para los más melómanos (aficionados a la música, no a los melones, que de esos abundan en los sex shops), los dos primeros pum equivaldrían a una corchea y el otro a una negra Este sonidito habría que irlo repitiendo hasta exprimir toa la manzaná. Tenemos así, un ritmo, de la manera más tonta. Un Pa-pa Pam, Pa-pa pam, pa-pa pam, pa-pa pam. ¡Joder, si así tocaba Gene Krupa! Con esta base rítmica, es de suponer, que teniendo todo el tiempo del mundo (porque si te tienes que tirar tres horas machacando manzanas te parece que tienes todo el tiempo del mundo) comenzasen a buscarle una melodía al asunto. Así entre pa-pa pam, se fueron añadiendo letras a los golpes. ¡Y ya está, entretenidos con el trabajo! Pero claro, este proceso no lo hacían solo dos, un musculitos y un tirillas, sino toda una familia, o varias familias machando a la vez. Así es como nacían las canciones de trabajo, que además de entretener, hacían las veces de supervisor, ya que si alguien no curraba, pues claro, no sonaba igual, y delataba al vago que estuviese haciendo como que golpeaba. Este ejemplo en concreto nos cuenta cómo nació el instrumento vasco llamado Txalaparta, una especie de xilofonillo de madera que se golpea para conseguir un ruido así como de bosque lleno de niebla (al menos es lo que me imagino cuando la oigo), que pretende imitar ese sonido machacón (¿Lo pillas? Machacón por las manzanas. Juas Juas) de las sidrerías Guipuzkuanas de la edad media y la era moderna. Por si te pica la curiosidad, la txalaparta suena así

Explicado ya como y porque surgen estas canciones, veamos varios ejemplos. La canción de trabajo no es específica de un país, cada uno tiene sus propios tipos.



Marchemos ahora a ese país de poca monta y una población sencillamente ridícula llamado Yankilandia. Aquí encontramos un gran puñado de canciones de trabajo. Comenzando por la costa este, remarquemos las Sea Shanties. Estas son unas canciones influidas por el folklore inglés e irlandés (¿tendrá algo que ver con el hecho de que fuesen en su día una colonia inglesa?) que los marineros cantaban mientras tiraban de pesadas cuerdas o remendaban velas durante la travesía, cuyo mayor influjo se dio en la primera mitad del siglo XIX con la pesca de ballenas. Y es que tirarse semanas en alta mar tirando de un cabo sin más entretenimiento que unos dados que tirar y tirar, podía ser de volverse loco (véase la Cabin Fever) y de tirarse, eso sí, por la borda. Por eso, para que la locura tardase un poco más en llegar, las Sea Shanties se hicieron rápidamente populares en incluso los capitanes animaban a los contramaestres (esos mandamases que Hollywood pone como tipos de mala baba) a cantar las estrofas cambiantes, siendo interrumpidas por una coletilla cantada por los demás marineros, para acabar en un estribillo. Esto las hacía cansinamente repetitivas. Pero cansinas cansinas, de poner la pelota como un cencerro. El contramaestre cantaba:
¡Santana luchó por su fama!
Y ellos respondían:
¡Lejos Santana!
El contramaestre volvía con:
¡Y Santana se hizo un nombre!
Y los marineros:
¡Todo en las llanuras de Méjico!
Y luego venía el estribillo:
Méjico, Méjico
Lejos Santana
Méjico es un sitio que conozco
Todas las llanuras de Méjico
Se seguía así con una frase del contramaestre, un ¡Lejos Santana! otra frase y otro ¡Todo las llanuras de Méjico! y otra vez el estribillo. La podéis oír pinchando aquin

Así, esta canción, llamada Santy Anno (pedazo de deformación de Santana, presidente mejicano) fue una de las más populares entre los balleneros de la zona costa este, (ciudades como Nantucket estaban repletas de ellos) que viajaban en rápidos barcos llamados Clippers, que conseguían hacerle sombra al motor de vapor, principalmente por lo penoso del motor en aquella época. Para marcar el ritmo de trabajo, entre Méjico y Méjico aprovechaban los marineros para tirar de las cuerdas.



Una de las Sea Shanties que más me gusta (he de admitirlo, el ritmo machacón de estas tonadillas marineras me encanta) es una llamada “A´Roving”, de herencia casi directa inglesa, que figura en el Rapto de Lucrecia de Shapeskeare (1608). Dice así:

In Amsterdam there lived a maid,
Mark well what I do say,
In Amsterdam there lived a maid
And she was mistress of her trade.

I'll go no more a roving with you fair maid
A-roving, a-roving
Since roving's been my rue-I-ay
I'll go no more a-roving with you fair maid.


Y aqui para oirla



Dejamos ahora los ritmos marineros de concertina y grog (dos analogías al mundo marinero que todo buen friki de la historia naval se conoce) y nos vamos al corazón de los estados juntitos. Allí, en las plantacioncillas de algodón, propiedad de un simpático terrateniente de látigo largo y mano rácana con la ración de gachas que dar a sus esclavos, encontramos otra clase de canción de trabajo, a mano de los esclavos negros.





Estos, que provenían de un país cuya música se te pega al alma (COÑO, que los negros de estados unidos vinieron de áfrica, no es que hayan salido de un árbol), cantaban para mitigar el dolor de los latigazos del amo blanco, que los hacía currar hasta la muerte. Podemos diferenciar dos tipos de Work Song en el ámbito de la esclavitud negra. El primero, es el que más suena, el que luego Woopy Goldberg acuchilló con saña en Sister Act, llamado Gospel. Ya sabéis, eso que cantan ahora en las iglesias negras, con trajes así como moraditos y amarillos. Pues un primitivo góspel es lo que cantaban mientras hacían las faenas de la hacienda. Con ello, criticaban su situación, lloraban por su tierra perdida, o intentaban sencillamente no pensar mientras recogían el algodón. De este tipo de música, procede el jazz, punto de partida común de toda la música contemporánea actual. Y es que estas canciones se hicieron tan populares que primero los amos blancos imitaban a los negros y su afición por cantar con los llamados Minstrels, hombres con la cara pintada de negro que mezclaban las operetas inglesas con la música de los esclavos, motivo por el cual, ahora se considera un acto racista pintarse la cara (por eso si vas a Estados Unidos en navidades, no intentes celebrar la cabalgata de reyes vestido de Baltasar o te llevaras una buena manta de hostias). Pero fueron los propios negros del Mississippi los que juntando estas canciones de trabajo con las marchas militares francesas tradicionales crearon el jazz. Y una buena prueba de ello son las tantas canciones que músicos como Amstrong rescataron de esa tradición oral para darles su toque.
Estas Work Song se hicieron tan populares que se han incluido nuevas en varias películas y musicales sobre la época, como la clásica “Old Man River”, que hasta sale en los Simpsons cantada por el doctor Hibert. Su letra dice algo así:

Ol' man river,
Dat ol' man river
He mus'know sumpin'
But don't say nuthin',
He jes'keeps rollin'
He keeps on rollin' along.


Canción aqui

Hay que entender que es un inglés de “cazurros”, es decir, que se escribe como escribo yo tó pa darle más gracia
Por lo general, como en las Sea Shanties, un cantante cantaba mientras el resto hacían los coros. A veces se acompañaban con un tambor, que acabó siendo prohibido para que no se comunicasen entre ellos (no olvidemos que la Capoeria, ese baile también machacón de origen Brasileño, surgió a manos de los esclavos portugueses como manera de entrenarse en el arte de dar mamporros camuflado como baile tradicional)


El otro tipo de canción de trabajo negra se llama grito de campo. Consiste en una serie de berridos cada cual mas exagerado que cantaban los esclavos encadenados encargados de picar piedra como castigo (mas adelante escarmiento común para navajeros y tipos de la misma calaña, pero blancos también, como signo de que su guerra civil sirvió para algo). Estas canciones basaban su ritmo en el golpeteo de los martillos contra la piedra. La estampa de los presos encadenados picando es bastante típica de Yankilandia. Y bueno, si quieres saber porque se llaman gritos de campo, solo escucha este ejemplo, en el cual, parece que el cantante se ha dado con el martillo en un dedo.
De estos gritos de campo, o Chaing Gangs songs, nació también otro tipo de canciones, cantadas por los trabajadores del ferrocarril, como la clásica I have been working on the railroad (la adaptación española patatera es la esa cancioncilla de: Trabajando con los rieles…)



Dejando ya de lado los estados podridos, nos vamos a ese país tan grandecito y nevado llamado Rusia.
Aquí hago una parada para hablaros sobre una canción de trabajo muy muy celebre que seguramente hayáis oído en películas sobre la URRS. Se trata de la conocida Canción de los remeros del Volga (si titulo en ruso era Эй, ухнем! Pero como creo que no te dirá nada, casi que mejor la llamo por su nombre en español, que se lo puso Falla al traducirla)
Esta canción, de un corte más melancólico y tristón que las anteriores, era cantada por los llamados Burlaks. Y te preguntarás ¿Qué coño es un Burlak? Pues para que te hagas a la idea, el imperio ruso era tan avanzado, que sus barcos avanzaban rio arriba en contra de corrientes y a través de cenagales gracias a una pila. Si, si, a una pila de hombres que con él esfuerzo de sus chepas, tiraban de los inútiles veleros que se quedaban estancados cuando el rio bajaba con un poco de fuerza. Cacho trabajo ¿Eh? No es de extrañar que esta práctica haya desaparecido con el tiempo y sobre todo con la llegada del motor y de los derechos humanos… Estos remolcadores, como ya he dicho, llamados Burlaks, que fueron comunes entre el siglo XVI y el XIX, tiraban de los barcos en una pesada tarea que realizaban campesinos de manera ocasional o regularmente de primavera a otoño (intenta tu arrastrar un barco por un rio congelado a veinte grados bajo cero que tiene el invierno ruso). El jefe de un grupo de Burlaks se llamaba Vodoliv, su subordinado era el Dyadya y el de este el Shishka, y ya debajo, el resto de tiradores llamados Kosny. Toda esta jerarquía parece que es la leche, pero al final, todos tiraban y todos se jodían le chepa igual, así que poca diferencia había entre Vodolivs Kosnys y demás pringis. Un símbolo típico de estos trabajadores era un sombrero con una cuchara atravesada (así se aseguraban supongo, que nadie se la mangaba).
Los Burlaks desaparecieron a mediados del siglo XIX, pasando de 600.000 a 150.000, para poco a poco ser sustituidos por máquinas, que cobraban menos (solo el carbón que necesitasen) y no se quejaban.
Ya extintos cual dodo, los Burlaks pasaron a ser héroes nacionales. Ala, ahora que ya no se puede hacer nada para mejor su calidad de vida, ahora los idolatramos. Y fue esta idolatría la que llevó a la creación de una canción, posiblemente inspirada en sus cantos de trabajo. El estribillo de la tonadilla, de tono penoso y patético, dice algo así:

Ey, ukhnem!
Ey, ukhnem!
Yeshcho razik, yeshcho da raz!
Ey, ukhnem!
Ey, ukhnem!
Yeshcho razik, yeshcho da raz!

Entre Ey, ukhem! Se iban dando pasos para tirar del velero, al igual que con la Sea Shanties americanas.



Esta canción de trabajo fue motivo de inspiración para este cuadro del pintor real-socialista (OJO, que no nacionalsocialista) Ilya Repin, que utilizó Burlaks reales como modelos. La canción fue muy apreciada en la URRS por eso de hablar del trabajo a destajo, solo que en vez de ser explotados por el zar, eran explotados por el pueblo ruso, nombre artístico del amigo Stalin. Ha sido interpretada a lo largo de los años por múltiples coros y solistas, como Paul Robeson, un cantante de las work songs negras y devoto socialista, activista negro estadounidense que grabó la única versión del himno de la URRS en inglés después de la victoria aliada (cuando rusos y americanos, con las manos llenas de sangre alemana, se abrazaron sobre los restos de Berlin). Su versión clicando en aquí.

Volvamos ahora a España, a casita que llueve. Ya habíamos hablado sobre las txalapartadas de las sidrerías Vascas. No obstante, España está repletita de canciones de trabajo cada una más dispar que la anterior. Siguiendo la idea de la base rítmica que proporcionaba el propio currelo, encontramos una de mis favoritas y la que puedes practicar en casa sin necesidad de un barco del que tirar o estar picando piedra. Se llama ritmo de panaderas, que nace en las zonas rurales de Castilla. Acompañaba trabajos relacionados con la fabricación del pan, sobre todo, la cansina tarea de amasar a base de leches. Estos golpes, como ya había explicado con la sidra, fueron utilizados como base de algunas canciones populares. Vemos aquí un ejemplo.

Si quereís aprender e inventaros vuestras propias letras, el ritmo, según Wikipedia, se hace así:

-Golpe con mano extendida en la mesa
-Puño sobre esa mano
-Vuelta y vuelta de la mano que extendimos al principio
-Puño sobre la mano al igual que en el paso 2
-Puño sobre la mesa
-Palmada
y vuelta a empezar



Otro tipo, basada en el ritmillo de los cascabeles de los arados, son las canciones de arado (originales en la letra, pero no en el nombre del estilo).


Como vemos, todos los países del mundo (más o menos) tienen sus canciones de trabajo. Hoy debemos a todas ellas los diferentes estilos musicales que tenemos, ya que si solo se hubiese inspirado en la música clásica, cantaríamos en latín canciones de varias horas o que sencillamente no tendrían letra. Pero, como vemos, los impulsos del ser humano por la música repetitiva y sencilla, pueden con los grandes compositores.

En fin, y esto es todo amigos. Pedazo artículo que he parido cual embarazo de trillizos. Desde luego, a partir de ahora, cuando vea a los enanitos de blancanieves, me los voy a imaginar como a los remeros del volga, cantando para mitigar el dolor de currar como mulos y encima, ser bajitos

martes, 24 de enero de 2012

Los tulipanes de la ira




Vale, es cierto que ahora mismo, nuestra gráfica económica ha bajado tanto que nos ha metido de lleno en la suculenta y pegajosa mierda de la crisis. Tenemos el marrón hasta el cuello y eso nos pasa por haber especulado. Hemos creado dinero donde no lo había. Pero ¿Cómo es eso? ¿Eso supone imprimir dinero falso? ¿O usar el del monopoli?
Pues para que entendamos mejor él porque del porrazo que nos hemos dado contra el frío suelo de la recesión, hablemos de una de las mayores crisis del mundo. (y no, no va la cosa de la crisis del 29, así que olvídate de charlestones y cine mudo)

Fijamos nuestra atención en ese sitio lleno de florecitas y quesos. Exacto, nos vamos a Holanda, donde todo parece más ñoño, huele a dulce golosina y pastel. ¿No os habéis preguntado hasta ahora porque ese país tiene 12.000 hectáreas dedicadas a la crianza de esa flor tan tonta que es el tulipán? ¡Si lo tienen hasta en la sopa! En todas partes florecitas, y venga y ala, les deben de salir hasta de las orejas. Pero ¿Por qué ese empeño con las flores? ¿Es que todos sus empresarios son mariposones? ¿Es que detrás del gobierno de Holanda hay un tulipán radioactivo con conciencia propia que planea exterminar la humanidad para imponer su especie? Quizás se piense que esta última paja mental es digna de tratar con lobotomía, pero no anda muy lejos del auténtico motivo .A ver, igual sale ahora el listo que dice “Los plantan porque su suelo es idóneo para ello etc etc etc” y otros rollos botánicos que solo nos aburrirían, pero yo voy a la razón histórica.
Ahora, fijando nuestra atención en Holanda, nos requetrotaemos en el tiempo hasta que el panel de control del Delorean nos marque 1595. ¡Coño que flash! Si ya no hay autopistas ni una esperanza de vida de 90 años... En fin, Holanda era, por aquella época, centro del comercio mundial, donde cada dos por tres un filibote descargaba cual charlatan ambulante, objetos y mierdecillas traídas de la lejana china, la exótica india o la cálida indonesia que los millonetis se apresuraban en comer, probar, esnifar o fumar como si no hubiese un mañana. La llegada de un convoy de la VOC (compañía holandesa de las indias orientales) era para ellos lo que hoy para nosotros es la tele tienda. Muy vanidosos ellos, se compraban cosas cuanto más raras mejor. Y nada nada, a gastar millones en porcelana, que el dinero no está para guardarlo. Pero claro, a la larga estos vicios orientales llegaban también al pueblo llano, primeramente, a los marineros que viajaban en estos filibotes. Un bar en Amsterdang es célebres por haber aceptado pagos de cuentas con monos. Y yo me pregunto ¡¿Qué haría el tabernero con los micos?! Yo supongo que tenerlos de trabajadores pasando la escoba.



Como vemos, a los holandeses, que nadaban en pasta por ser la ventana al mundo del comercio, les encantaba gastar su dinero en cosas raras para demostrar que tenían de tó. Pero había algo que no podían comprar (y no digas amor, que en aquella época eso no era del todo cierto) y eso es una extraña planta que un botánico con cara de sapo guardaba en su colección privada de plantas. El cara sapo, conocido como Carolus Clusius los llamaba los mentados tulipanes, nombre que no era el original, ya que habían venido en la maleta de un embajador que en el imperio Otomano había encontrado estas flores llamadas “Lale”, pero que por un error, llamó tulipán (él, que se le ve que entendía muy bien el idioma, entendió que los “Lale” se llamaban “Turban”, es decir, confundió su nombre con el de los turbantes). Los tulipanes los guardaba el cara de sapo en el jardín botánico de una universidad donde era profesor, sabiendo que todos sus “colegas” naturalistas los codiciaban. Eran el centro de atención de todos por su rareza y resultaban muy atrayentes… Y allí guardaditos y seguros, él los tenía sin compartirlos con nadie. Es de entender que algún misterioso ladrón se tomase la justicia por su mano y se llevase las florecitas. Pero no para pedirle un secuestro enviándole pétalos por correo, sino por la curiosidad tenerlos. En poco tiempo, se hicieron famosos y prolíficos.





En realidad, la planta es simplona y poco aporta, eso sí, se puede usar para hacer queso, pero poco más. No cura ná, no huele, solo está ahí, sin más. Pero si había algo que encantase a los holandeses de la plantita fue su factor sorpresa. Y es que la planta era como un huevo Kinder,o como la caja de bombones de Forest Gump, nunca sabías que iba a tocar. Lo mismo salía de un color, que de tres, que no salía. Era todo un acontecimiento levantarse a la mañana y ver de qué color te habían salido los tulipanes. Como vemos, si este era un tema de actualidad, la vida tenía que ser aburrida de narices.

Los millonetis pronto comenzaron a interesarse por la planta y mandaron a tomar por culo la porcelana. Toda la nobleza y burguesía los lucía y se convirtieron un símbolo de poder, como las joyas. Comenzó a comprarse en masa y poco a poco alcanzaron precios astronómicos por eso de la oferta y la demanda. Pero cuando digo astronómicos es astronómicos. Pongamos varios ejemplos de los más famosos.

Algunas compras registraron pagos de 100.000 florines por 40 bulbos de tulipán (por así decirlo la semilla) que equivalía al precio de 417 cerdos. Por si no andan los lectores muy enterados en el precio de 417 cerdos en 1635, equivaldrían a 17 millones de euros hoy en día. Llegaron a cambiarse mansiones, molinos y demás propiedades por uno o dos bulbos, que se utilizaban como regalo de boda o signo de estatus social.
Una vez un marinero confundió un bulbo de tulipán de 3.000 florines del jardín de un mercader con una cebolla y se lo comió. Fue condenado a seis meses de prisión ¡Y eso que seguro que la “cebolla” le supo fatal!
La euforia parecía no tener fin. A raíz de esto, toda la economía aumentó y claro, no solo los millonetis se vieron afectados.
Surgieron muchas revistas sobre el tema que explicaban cómo aprovecharse del cojochollo de los tulipancillos. La compra venta llegó a niveles tan demenciales que llegaron a comprarse y venderse bulbos que no existían, dando lugar a cheques y billetes por valor de varios bulbos. Gracias a ellos, se creó la primera bolsa de valores del mundo ¡La especulación inventada por el ansia viva de la vanidá y la cursilería floril! Todo este fenómeno fué llamado Tulipomania, y creo que es obvio porqué.

Eran el pilar angular de la economía holandesa, que de la noche a la mañana ya era mucho más próspera. Algún que otro puritano se quejó, pero solo porque consideraba la especulación una hija bastarda del juego, eso que tanto odiaban los curas por poder hacer a los pobres ricos y a los ricos pobres (no les gustaba que les rompieran los esquemas).

PERO, todo se jodió un 6 de febrero de 1637. Viernes, después de comer. Un mercader pone a la venta medio kilo de tulipanes por 1.250 florines. Pero nadie compra. Se empieza a tirar del cuello cervantino. Le entra el agobio. No se compra y pronto los precios empiezan a bajar. En menos de 20 días los bulbos ya no valían una mierda pinchada en un palo. Y claro, pasó lo que ha pasado ahora: No solo se joden los millonetis, sino que además pagan el plato los currelas, pequeños burgueses, pobres y demás que dependían de toda la pastaza gansa que movían las plantas.

Y claro, habiendo sumido al país en la mayor ruina, es de entender que se cagasen en el tulipán y en su bulbo y lo pusieran como la flor de la locura o el negocio del diablo. Claaaaaro, ahora que te ha jodido la economía, AHORA es un negocio del diablo. Pero cuando te forras vendiéndolos son maná divino y alcanza niveles celestiales. Tanto el tulipán, como la horticultura como la diosa flora, pasaron de ocupar el lugar central de bodegones, retratos y otras cursiladillas a ser cosa de cuchufleta u objeto de odio que señalar con el dedo.

Pero amigos, si os estiráis de la oreja y ponéis atención para haber si suelto el truco pa salir de la crisis especulativa, debéis comprender que el caso de Holanda no fue el mismo que el nuestro. Si, es cierto que debían pasta a todo quisqui, que se había hundido la bolsa y que mucha gente se había arruinado, pero, todavía tenían la VOC, los filibotes y la lejana china, la exótica india y la cálida indonesia de la que sacar mas joyitas que colocar al resto del mundo. Pegando los cachitos que habían quedado de la porcelana, la metieron en los barcos y se la adjudicaron al resto del globo. Lo que quiero decir es que su país no se basó únicamente en las putas flores, sino que además tenían con que dar empleo, pasta y otras tantas chuminadas que llegaron a hacer que su economía fuese mejor que con los tulipanes.

Pero ¿Qué hacer con tanta flor? Pues venderla. ESO SI, a precios normales y para poner en macetas, no en escotes o bodegones.

Y bueno, os preguntareis. ¿Y cuál era el motivo de que lo sigan cultivando, y más ahora que le dan atribuciones malévolas? Pues como monumento de 12.000 hectáreas de que la especulación es como los tulipanes: Muy bonita, pero que se marchita.

lunes, 9 de enero de 2012

Y el perro flaco, merodeando, se va...






Al margen del animal que tengamos mandando al país, una nación siempre se ha caracterizado por un bicho en concreto. Así como los ingleses con su Leoncio, la Rusia zarista con sus águilas y la roma imperial con su loba, España tiene… No sé ¿La cabra de la legión?
No somos un país de muchos animales, más bien nos los cargamos en los ruedos. Bueno vale, a veces el león pero ¿Qué país no lo ha tenido? Decidido a buscar un animal que poder considerar nuestro, me encontré con la historia de uno de los mayores héroes españoles. No hablaba español, no se sabía el himno, no reconocería al rey ni sabía muy bien que era un héroe ¿Cómo es esto posible? Porque se trataba de un perro, concretamente, un alano llamado Becerrillo.

Becerrillo fue como ya he dicho, un perro. Sirvió a las tropas españolas como perro de combate durante la colonización de América. Por aquel entonces los perros no estaban para tirarles la pelota, sino más bien, para mandarles traer las pelotas de quién quisieras. Los españoles en concreto se las arrancaban a los indígenas que intentasen escapar de la comodísima vida de esclavo de las plantaciones u otros trabajos temporales que España amablemente traía al nuevo mundo junto con las fiebres y la religión. Así pues, se utilizaban los perros como manera de pararles los pies (o arrancárselos) a los indios que les diese la venada e intentasen huir.

El tal Becerrillo fue uno de estos perros psicokiller que los Españoles entrenaban en la isla de La Española. Pronto el perro destacó por su tamaño descomunal y la facilidad para cercenar huevos y otros miembros menos importantes a los que intentasen escaquearse del trabajo. Al fin y al cabo, su raza, Alano español, no solo era un símbolo de castilla, sino que encima era mezcla del Dogo y el Mastín, ambos poderosos perros de presa.




Entregado al explorador Sancho de Aragón, se fue a vivir aventuras mata-indios por la isla de San Juan. El perro se convirtió pronto en un símbolo para las tropas, ya que al contrario que otros perros esquizofrénicamente sádicos, solo atacaba a los indígenas. Por lo visto, aquello de llevar perros era más bien como si para librarte de tus vecinos le prendes fuego al piso, una manera desesperada de causar más caos. El perro debía de haber aprendido que los tipos de plumas y cerbatanas eran los “malos” y los de las corazas, escorbuto y mosquetones los buenos, o mejor dicho, aquellos que le daban de comer. Además, en vez de salírsele la cadena y montar ahí una orgía de huesos y sangre, se limitaba a una vez atrapado el indígena, arrastrarlo hasta el amo y esperar allí nuevas órdenes.
Y nada, como un miliciano de estos grillados, el perro le era más fiel a su patria que los propios generales.

“Becerrillo no era lindo pero de gran entendimiento y denuedo porque entre doscientos indios sacaba uno que fuese huido de los cristianos y le asía por un brazo y le constreñia a venirse con él y lo traía al real y si ponía resistencia lo hacía pedazos. Y a medianoche si se escapaba un preso, aunque fuese a una legua, diciendo “ido es el indio” o “búscalo”, daba en el rastro y lo traía”
Gonzalo Fernandez de Oviedo

Una anécdota que le valió al perro niveles de santo fue la que ocurrió cuando Diego de Salazar, dueño por aquel entonces del can, le dio por divertirse... Como ya sabemos, por aquel entonces la idea de diversión era un poco distinta a la que tenemos hoy. Si hoy vemos pelis violentas, ellos veían teatro y sin efectos especiales… Salazar encontró a una viejecilla indígena escondida detrás de un arbusto. Como sus hombres y él acababan de matar a unos cuantos nativos y seguían con el calentón, amenazaron a la vieja con matarla si no entregaba una carta al gobernador de la isla. La vieja, dándoselas de Maratón, puso pies en polvorosa con la carta en la mano. Y claro, aquello era la señal de ataque del monstruoso animal que Salazar sujetaba ya con todas sus fuerzas. Cuando la vieja estaba a una distancia considerable, soltaron al perro y este emprendió la persecución.
Al llegar al encuentro de la vieja, la señora se arrodilló y temblorosa, le pidió al perro que no la matase ¿Qué pasó? ¿Carnicería y riñones volando por los aires? Pues en realidad no. Lo que el perro hizo fue mirarla y pasar de ella. Aquí se pueden sacar dos teorías. La primera, fue la que sacó la iglesia, que lo llamó santo, enviado de dios y la leche o la segunda que es la siguiente: Becerrillo solo atacaba a aquellos que pretendieran huir. Al ver que la señora no intentaba nada sino que se echó al suelo mostrando que no era ninguna amenaza, el perro, adiestrado para ello, dio su labor por terminada. En cualquier caso, el perro demostró mas disciplina, sentido común y honradez que Salazar. Es triste ¡Pero su modelo de conducta era el perro!

Fue quizás por eso por lo que Becerrillo fuese tomado muy en consideración por todos los que lo conocieron. Recibió en varias ocasiones incluso más comida que los infantes de su pelotón y llegó a cobrar un sueldo, el mismo que el de un ballestero, que seguramente guardaría en un plan de pensiones para cuando le llegase ya la edad…

No obstante, como dijo el jefe Wigum: Le faltaba tan solo un día para jubilarse…
Tras varios retiros y años sabáticos, el perro pasó sus últimos días en compañía de Sancho de Aragón. Como vigilante de la hacienda de la mujer de un explorador, vio que a los nativos no se les tenía muy controlado. Y nada, que se encargase el perro. Pero con perro o sin él, la hacienda cayó en manos de los caribes y solo Sancho se salvó de la poda de cuello, pero fue mantenido como rehén. Becerrillo, como en los viejos tiempos, consiguió salvar a Sancho de un gran número de caribes, pero por mala suerte o por la licenciatura en balística avanzada de los caribes que vinieron en canoa a reconquistar la hacienda, a Becerrillo le clavaron una flecha ponzoñosa. Pero aquí no acabó la labor del perro por su país. ¡Que va, si aquí se aprovecha to! Que mayor honor que estar muerto como el Cid, metiendo miedo ya fiambre. Para seguir asustando a los indígenas, y teniendo muy en cuenta al pobre animal, lo enterraron en secreto en vayaustedasaberdonde y así no dejar claro si el perro vivía o no, pasando a ser ahora un ser casi mitológico.
No obstante,el asunto canino famoso no acaba aquí. Su hijo, Leoncillo, fue el primer perro (y posiblemente también de los primeros seres vivos de Europa) en ver el Océano Pacífico. Con la misma mala baba que su padre, consiguió incluso eclipsar a su padre, que había sido, fíjate tu qué cosas, el primer perro en ver el océano Atlántico.
Y ya que estamos hablando de perros, para no descontentar al público femenino, cito aquí también a la llamada Lebrela de Terminos, una perra española que fue se quedó en la isla de Terminos, hoy en día Isla del Carmen, durante diez meses. Hay varias versiones de porqué la perra se quedó, pero el caso es que fue abandonada por una expedición que exploraba la isla. Diez meses después, otra expedición, en concreto, la de Cortés, ese de las barbas y las manos llenas de sangre de Azteca, encontró a la perrita dando saltos de alegría, gorda y hermosota. Demostrando que no solo tenía buenas dotes para la supervivencia, sino también buena memoria, trajo a la extrañada expedición una colección de trofeos de caza, a la espera posiblemente de un “perrito bueno”. Allí se la llevaron de vuelta y tras darse a conocer su historia, fue incluida en numerosos libros de leyendas.

En fin, como vemos, España a tenido un pasado perro, pero precisamente, no fue a costa de sus perros, sino de sus amos…

Dedíquele una canción
Que ese perro es un artista
En dramas especialista
Y sabe bailar el son

lunes, 14 de noviembre de 2011

La libertad es la esclavitud (George Orwell)


Advertencia, este artículo contiene chistes sobre el Ingsoc

Hace tan solo unas semanas que la estatua de la libertad cumplió la friolera cifra de 125 años. La ya señora estatua, recibió aplausos de varias celebridades y fue aclamada por el público en general. Todo son aplausos y ojos maravillados a esta anciana de bronce.
Lo que pocos saben es que con su corona, su antorcha que debe de arder con los dólares que Yankeelandia le roba a su propio pueblo y ese libro que reza la fecha de la independencia americana (¿Para qué la fecha de su creación? Mucho mejor una cifra que representa como un país olvidado se separó de un imperio cabrón para ser casi tan despótico como lo había sido su opresor), con todas estas cosas, la estatua absorbe a parte de las miradas de miles de japonenes que acuden a sacarse fotos, la atención mundial. Y es que gracias a ella, nadie sabe nada de su hermanita pequeña francesa. Bueno vale, quizás exagero. Esta anecdotilla la decían en La Búsqueda 2: Ya es de dominio popular. Pero dispuesto y fiel a hacer honor a la historia más olvidada, hablo hoy de una rival suya abandonada en una campa.

Hoy hablamos de la estatua llamada Madre Rusia. Como su propio nombre indica, si, está en Rusia, concretamente en Volvogrado.
De momento vamos mal ¿Quién conoce Volvogrado? Nadie. Pero si hablamos de Leningrado o Stalingrado ya nos va pitando el oído.

La ciudad de Xgrado (pon donde esté la X el nombre que quieras) está rodeada por la colina Mamáyev Kurgán. Sobre ella, encontramos a una mujer gigante que blande una espada de acero desafiante protegiendo la ciudad. ¡Como para intentar acercarte! Lejos de haber sido construida como atracción turística, la historia de la mujer nos lleva a la batalla de Stalingrado de 1942. Los rusos, mas enfadados que un niño al que le hayas prometido un caramelo y luego le hayas negado con una patada (véase reparto de Polonia) sabían que los Nazis avanzaban hacia la ciudad con intención de meterle a Stalin él bigote pol culo. Con el objetivo de evitar esto, pronto hicieron de la colina ya nombrada un punto estratégico de defensa. Colocando alambradas, trincheras y calcetines sudados (LO PEOR) intentaron defender la colina. Los nazis finalmente, pasando por encima de los calcetines con cuidado de no pisarlos (dos soldados los pisaron y se les amputó el pie para evitar el mal olor pinrrenil entre los hombres), conquistaron la colina. Seguidamente, los rusos la volvieron a conquistar, para ser arrebatada otra vez por los nazis. Vamos, que la colina cambió tanto de mano que decidieron dejar un mástil con las dos banderas para no tener que andar cambiando cada dos por tres.
Finalmente los alemanes se rindieron por falta de serruchos para cortar sus miembros gangrenados. Los rusos tenían planeado hacer lo mismo, pero viendo la deshonra de sus enemigos, se metieron la camisa por dentro y se hicieron los dignos.

Así la p. colina fue tomada de una vez, llena de bujeros, cráteres y muertos (nadie especifica a quien le tocó limpiarlos). Para conmemorar el tremendo marrón que allí había ocurrido, el gobierno ruso, no contento con haber cambiado el nombre de la ciudad, mandó construir una estatua. Si, le dio la venada y en el 59 se comenzaron las obras. Si os las estáis imaginando, recordad que en la unión soviética los viejos quejicas no existían (o al menos, no mucho tiempo).
En tan solo ocho años se acabaron y quitándole el típico mantelito de cubrir cosas (en este caso un MANTELÓN) se inauguró.

La estatua representa a la madre Rusia, símbolo de uno de los países mas jodidos del mundo. Para dejar bien clarito que con comunismo Rusia no es que fuese a mejorar mucho, la estatua, de 85 metros (el doble de su rival americana) representa a una mujer con mirada de mala leche y una espada rebana-cojones de 33 metros y 14 toneladas. A su espalda está la ciudad, como símbolo de “como se te ocurra algo, lo mismo coge la señora y te manda de un espadazo a Siberia”.

Como vemos, a pesar de ser más espectacular que su rival americana (que está ahí, de pie viendo llover, mientras que la rusa tiene movimiento, dinamismo, mala baba…), es menos conocida. Es lógico, teniendo en cuenta que todo lo que oliese a Ruso de Alemania para aquí estaba más que prohibido. De hecho, su entrada en Wikipedia no tiene ni foto, mientras que el extenso artículo sobre la estatua de la libertad llenaría lo menos ocho folletines informativos.




Pero no es el único caso de grandes monumentos comunistas olvidados. Una muy similar es la estatua de la madre patria de Kiev, casi el triple de la estatua de la libertad. O que decir tiene de “El obrero y la Koljosiana” una provocativa estatua de hierro colocada en la exposición universal del 36 en el pabellón Ruso, apuntando directa y amenazadoramente al pabellón Alemán.



Hombre, yo prefiero que las obras monumentales representen hechos como el amor, la paz o la afición a comer cacahuetes, pero bueno, tampoco es que la preciada estatua de la libertad represente algo distinto a sus rivales rusas No hay que olvidar que EEUU está construido como la casa de Poltergeist, sobre un cementerio indio.
Para estatuas, yo me quedo con la de Molly Maloon, irlandesa, de apenas dos metros, dedicada a una pescadera famosa. ¡Eso o la amenazante madre Rusia!

¡Dobleplusbueno por la Madre Rusia!

sábado, 22 de octubre de 2011

Historias horribles






Cerrad las enciclopedias (o vamos, cerrad la pestaña de wikipedia en vuestros ordenadores), hoy no voy a hablaros de ningún hecho histórico remarcable (en realidad, es lo que suelo hacer últimamente), sino que voy a dedicar mi tiempo a hablar sobre OTRO (a pesar de que no os lo creáis, existen otros sitios que hablan de historia) sitio donde podéis informaros sobre los hechos más absurdos, curiosos o “gores” de la historia.

No hace mucho, buscando información sobre el imperio Británico, me encontré con un video de la BBC. Supuse que sería otro documental de estos en los que se habla un inglés aglutinao que no lo entiende ni el Shakespeare. Pero, lejos de esto, me encontré un video bastante gracioso sobre cómo había crecido el imperio Británico, contado como si se tratase de un parte meteorológico. Descubrí que este video era parte de un programa de la BBC, llamado Horribles Histories (historias horribles para los poco dotados en inglés y personas de más de 120 años que hayan dando Sánscrito en el cole).

Mirando en la wikipedia inglesa, descubrí que la empresa de Horribles Histories lleva ya 20 años y que no solo tiene ese programilla en la BBC, sino también una buena serie de libros, canciones e incluso videojuegos. Todo un chollo para aquellos que quieran aprender partiéndose la caja y practicar una de las cruces de España: El atragantado inglés

En palabras de su creador: “Con Horrible Histories quiero que los niños piensen como la gente se sentía en determinados momentos de la historia y también que consideren que es lo que se esperaban”

Para acabar con esta breve entrada, el enlace a la página web (os van a poner muchas pegas para entrar por no ser ingleses), algunas portadas de los libros y el plato fuerte, una de las canciones, traducidas por el menda en exclusiva para los lectores de este blog. Trata sobre el imperio Británico y todas las guerras en las que estuvo metido para poder ser el mayor imperio del mundo ¡Disfrutadla!



Página de Horribles Histories

Canción "Cosas británicas"


Victoria: Me encanta ser una reina británica

Yo soy Victoria, ya lo ves.
¿Dónde está mi sirviente británico
con mi británica taza de té?
Sirviente: El té no es Británico, majestad
de India fue traído
Si, por una taza cientos murieron,
y muchas guerras fueron luchadas
Victoria : Cosas Británicas, mis cosas británicas
Parece que el té NO lo es
Cosas Británicas, mis cosas británicas
Sirviente: ¿Puedo azucararlo, un poco?
Victoria: ¿Me dices que el azúcar es británico?
Sirviente: No, es caribeño, importado
por el azúcar de su taza de té la esclavitud se ha mantenido.
Sé que está mal su majestad
Pero los esclavos en áfrica trabajan duro
en plantaciones de azúcar para azucararos la taza
Victoria: Cosas Británicas
Los dos: Nuestras cosas británicas
Victoria: Creía que había muchas
Los dos: Cosas Británicas, Nuestras cosas británicas
Sirviente: Me temo que no son tantas…
¿Sabe, sus chalecos de algodón británico...?
Victoria: ¿Qué les pasa, explíquese?
Sirviente: El algodón es americano recogido por…
Victoria: esclavos también
Sirviente: Su imperio está construido en violentas guerras
Así crecen los fondos
Sus objetos británicos son de fuera y,
han sido francamente, robados
Victoria: ¿Y ahora qué?
¡Desembucha, ya!
Sirviente: Nuestra majestad es de fuera también
Victoria: Es cierto, soy una extranjera decente,
Sirviente: ¿Y su marido Alberto?
Victoria: ¡Un alemán excelente!
Por lo menos tengo un nombre inglés
Sirviente: Victoria es latino
Victoria: ¡Cállese!
Los dos: Cosas Británicas, Cosas Británicas
Victoria: ¡No hay nada que declarar!
Sirviente: Todas nuestras cosas favoritas
Los dos: Vienen de todas partes

miércoles, 17 de agosto de 2011

Yo ho Yo ho un gran pirata soy





Siguiendo con este descanso veraniego del “De pe a pa”, hoy hablo de una temática que los veranos reexplotan cada año. Me refiero a la temática pirata. Siempre de es de agradecer ver chiringuitos por la tele en la que el barman lleva un parche o donde ondea un Rolly Roger, que es la famosa banderita pirata de la calavera y los huesos, la cual, al igual que la Union Jack británica, es una de las muchas banderas con nombre propio. De esta además se han hecho muchas versiones (como si de una canción de los Beatles se tratase), algunas simples, sustituyendo las tibias por espadas o mas complicadas, como la de Edward Teach, o Barbanegra para los amigos, en la cual un diablo arponea un corazón.

Ya me veis, empezando ya a divagar antes siquiera de acabar la introducción.
En fin, este artículo va de piratas, así que saca el grog de la bodega, enséñale al loro a decir alguna grosería y ponte el tricornio que vamos a hablar de la piratería caribeña desde un punto histórico.

Ante todo ¿Es acertado llamar a todos los que llevan un pañuelo, un loro y una pata de palo, pirata?
Bueno, en realidad si fueses un marinero y vieses tu barco abordado por un ejercito de tullidos barbudos y borrachos, bien podrías cagarla diciendo “¡Nos atacan los piratas!”, ya que había mas de un tipo de ladrón de barcos en el mar caribe de entre los siglos XVI y XVIII (paraíso dorado de la piratería).
Esos asaltantes bien podrían ser piratas, eso si, siempre y cuando, fueran los marineros de un barco independiente de cualquier estado y cometieran sus pillajes en aguas de dominio internacional (vamos, allá donde los guardacostas no llegan por vagancia). Si ese fuese el caso, te estaría atacando un pirata. Pero, si por el contrario, te estuviera atacando un barco cuyo capitán fuese pulcramente vestido y llevase una banderita en su mástil (que no fuera la Rolly Roger, OBVIAMENTE), deberías gritar “¡Nos atacan los corsarios!”. Estos son esos tipejos tan majos que los monarcas europeos los dejaban pulular por el mar caribe atacando los barcos de sus enemigos. Es como si a tu vecino, el cual pone muy alta la música a las doce de la noche, le envías un mono borracho con una navaja: ¡Mas le vale andarse con cuidado! A parte de la putada que le podía suponer a los reyes perder sus buques, al gobernante que había mandado a los corsarios le correspondía un porcentaje de lo incautado, que normalmente solían ser mercancías (no creo que consideraran bien incautado un barco, ya que sino habría que sacar las reglas y entregar a la tripulación tal parte del casco y medio timón).
Estos hombres que con todas las de la ley, organizaban matanzas, conseguían la legalidad con una cosita llamada patente de corso (la cual la debió de inventar algún habitante de Córcega), de ahí el corsario.
Para que veamos las diferencias entre un pirata y un corsario, tomemos un ejemplo de corsario y comparémoslo con la tradicional imagen del pirata. Un corsario notable fue Francis Drake, o mejor dicho SIR Francis Drake, ya que, tras trabajar al mando de su graciosa majestad de Inglaterra, se le otorgó el título de sir. A diferencia del piojoso borracho en ron que nos estaremos imaginando, si vemos el retrato de abajo, veremos, para empezar, que muy piojoso no podría ser si le pintaban retratos y para seguir, que vestía incluso mejor que el mismísimo Colón o Magallanes. Todo un hombre de fortuna ganada a pulso, o mejor dicho, a punta de pistola. Bueno, no todo lo que hacía ilegal, también vendí esclavos (legal si, en el siglo XVI) o la venta de especies o demás productos que los colonos del caribe agradecían. Si es que es un santo el hombre: Ayuda a su país y salva a los pobres negritos de perecer a manos de su propia tribu (excusa que utilizaba para meter en la bodega a un gran número de incautos).



En realidad, la historia ha hecho difícil encontrar piratas como tal, ya que todos en un momento u otro vivieron bajo la protección de un país u otro (barbanegra llegó a comer con el gobernador, el cual encontró muy poco propio que le mirase el escote a todas las mujeres de la mesa). En realidad hubo muchos ladrones marinos que operaban en solitario, siendo piratas como tal, pero, lógicamente, han vivido a la sombra de los que se vieron protegidos por una potencia europea. Como dice la frase: “La historia la escriben los vencedores”. Por eso son mas famosos los nombres de aquellos corsarios que colaboraron a tomar ciudades y a hundir barcos enemigos durante guerras y demás piques entre países. ¡Si Francis Drake tiene hasta una estatua!

Volviendo ahora a catalogación de maleantes marinos, si viendo las perspectivas tan negativas que brindaba el mar, te declinabas por vivir en una tranquila colonia caribeña (eso si, si te librabas de currar en las plantaciones de algodón), podías darte con un canto en los dientes al encontrarte con los amigables Filibusteros. Al igual que con los Pokemon, había piratas de tierra y de agua. Bueno, en teoría todos iban en barco, pero algunos se limitaban a rodar las costas de diversas islas para, de vez en cuando, atacar alguna que otra población. Por eso a los piratas de pesca de bajura, por así decirlo, se les consideraba Filibusteros, los cuales tenían a su vez diversos campamentos, como ela famosa ciudad de la Isla de La Tortuga.
Pero si entre todos los Filibusteros te encontrases con un grupo variopinto de franceses y españoles que oliesen a carne ahumada es porque tu ciudad se estaba viendo invadida por Bucaneros. Pero, a diferencia de lo que se cree, los bucaneros no eran malas personas. Como dice la canción: “Era malo por que el mundo lo hizo así, porque nadie lo ha tratado con amor…”. Los bucaneros, en su origen, no eran más que una tranquila banda de colonos franceses y demás Garibaldis, criadores de ganado que siendo grandes emprendedores, se instalaron en la parte despoblada de la Hispaniola, donde ahumaban la carne conseguida (o bucanear) y luego la vendían a los barcos que pasaban por ahí. El problema fue cuando los Españoles invadieron los territorios bucaneros, por lo cual, tras sufrir además severas restricciones y perder toda posibilidad de hacerse con mas vacas, Joe el brasas y el resto de sus amigos ahumadores metieron dos mudas en la mochila y se trasladaron a la isla de Tortuga, a vivir con los alegres Filibusteros. Allí convivieron con su singular estilo de vida sin normas (al contrario que los Filibusteros, los cuales tenían un curioso sistema de conducta), hasta que finalmente dejaron el negocio de la carne y se colgaron el loro al hombro para asaltar ciudades como si de otros ladrones de mar se tratasen.
Como vemos, en alta mar te podías encontrar con todo tipo de simpáticos ladrones con las mas diversas maneras y nombres, eso si, todos igual de joputas.


Donde se les encontraba

Aclaremos otro punto. Como hemos visto, estos perros sarnosos tenían bases en tierra donde repostar, beber y gastarse la paga y el botín en algún burdel, como la Isla de la Tortuga. Eso de Tortuga, la base más famosa de los piratas… PERDÓN, Filibusteros y bucaneros (que con tanto nombre es normal hacerse la picha un lío y acabar por meter a todos en la misma saca). Volviendo a lo de antes, eso de Tortuga está muy bien. Todos los que hayamos visto una de piratas podemos saber dos o tres tonterías de la isla, pero lo que muchos no saben es que lejos de ser una ciudad de mala muerte, como nos hacen creer las películas de Disney, se trataba más bien de una ciudad con mucha preparación y principios comunistas…

La dichosa isla se localiza xactamente al noroeste de Haiti. Descubierta por el amiguete Colón, fue nombrada así a raíz de la forma de una de sus montañas. La isla en sí, es un buen punto estratégico. Difícil de asediar y fácil de defender, llena de playas inaccesibles, es todo un bastión. Como ya he dicho, los Filibusteros y más tarde los Bucaneros, atosigados por los aguafiestas de los españoles, buscaron refugio en la isla, donde descubrieron su cómoda defensa. Lo que en un principio fue un campamento de mala muerte pronto se proclamó base internacional de piratas, gobernada por la rimbombante Cofradía de los hermanos de la costa, una especie de atisbo comunista ya por el siglo XVII, formada por los Filibusteros y Bucaneros que allí se habían asentado.
Intentado eliminar todo atisbo de odio, crearon una serie de leyes, que mira tu por donde, no se molestaron en escribir en ningún lado. Si hubieran aprendido algo de las Glosas Silenses… O quizás es que Marx destruyera estos documentos al descubrir irritado que ya se le habían adelantado. En cualquier caso, La Cofradía tenía normas tan curiosas como: No odiar a nadie por su nacionalidad o religión (¡Que fácil es decir y que difícil cumplir!), no permitirse la propiedad privada (Y no por socialismos ni leches, sino mas bien por ahorrarse problemas con los ocupas y demás líos), restringirse el paso a mujeres blancas libes (para evitar disputas, aunque se permitiesen mujeres negras para evitar motines por no haber mojado en varios meses…) y sobre todo eso, lo mas cojonudo, es que sobre todo eso imperaba una regla muy curiosa que decía: “No hay obligaciones ni castigos”. ¡Venga, la primera norma es que no hay normas, di que si! Además, solidarios con los hombres tullidos, esos perros salvajes con patas de palo, ojos a la virulé y garfios en vez de manos para descorchar muy bien el vino, se otorgaba una serie de ayudas económicas en función del miembro perdido. Yo me lo imagino como un mercado de valores: “¡Que bajan los ojos, van a subir los garfios!”.

A esta alegre ciudad de concertinas y borracheras de ron a las dos del mediodía, pronto empezaron a sumarse hombres deseosos de fortuna que ansiaban ganar pasta y rápido por medio de vías no legales (se podían equiparar a los concursantes de Gran hermano de hoy en día). Poco a poco la islita se fue llenando de libertinos y demás anárquicos.
Sin embargo, muchas potencias europeas, intentando ganarse el favor de los filibusteros, intentaron hacerse con el control de la isla, como Francia y España, las cuales se dieron de tortas por a ver quien se quedaba con la panda de borrachos para enviarlos con una navaja a atacar al vecino. Principalmente Francia tuvo el control de la isla, enriqueciendo a sus gobernadores, los cuales eran más corruptos que Camps, recibiendo un porcentaje de lo que llegaba a la isla.

Pero es esto de los paraísos piratas alguna novedad. ¡Ni mucho menos! Las hay a porrillo, desde Libertalia, en Madagascar, hasta la tardía Joló en Asia.



Podemos ya apreciar que Hollywood ha hecho mucho daño a la historia y entre los afectados, se encuentra la historia de los simpáticos piratas (con lo majos que eran…).
Pero ya para acabar con este artículo, que se alargado mas de lo que pensaba (Si es que me pongo a escuchar el “Drunken Sailor” y no hay quien me pare desvariando sobre los piratas), haré una breve lista de errores populares a la hora de hablar de piratas:

-Los piratas no solían utilizar barcos de gran tamaño, al contrario de lo que se cree. Lo más común era que prefirieran barcos rápidos y manejables, desechando por lo tanto los buques de guerra y ahora veremos porque. Les interesaba más tener una huída fácil y suficiente espacio en la bodega para lo que robaban. Además, si atacaban cerca de la costa, preferían atraer a los grandes acorzados de la armada hacia las simpáticas rocas, las cuales esquivaban con mucha facilidad. Sin embargo, un barco del tamaño de un avión, como es de entender, no puede virar con mucha facilidad. Es como si un camión cisterna intentase perseguir a un mini en las calles de una ciudad: La hostia está asegurada. Una vez los imbéciles militares se hubieran cargado el casco contra un peñasco, los del mini se lanzaban al ataque aprovechando el caos. Una vez hubieran pasado por machete a la tripulación y se hubieran llevado lo que quisieran, dejaban al agua hacer su trabajo y ver como los cojo-barcos se hundían como el Titanic.

-Los piratas no eran grandes pistoleros. Como por aquel entonces, la recarga era muy incómoda, solo solían disparar una vez y el resto del tiempo usar la culata como cachiporra, la cual pesaba lo suyo.

-El mito del tesoro enterrado era apenas cierto. Se conocen muy pocos casos en lo que esto haya ocurrido, principalmente porque los piratas no solían robar oro ni joyas, sino mas bien mercancías como el tabaco, las especias o demás artículos exóticos. El que si que lo enterró fue el Capitán Kidd, el cual lo escondió para no ser juzgado por ello, ya que había roto sus patentes de corso al atacar un barco inglés. Al ser encontrado su oro, se le juzgo y colgó.


En fin, creo que con este macro-artículo os dejo bien surtidos estos días de verano. Ahora sois un poco más listos y así, la próxima vez que veáis Piratas del Caribe, os podéis tirar la peli haciendo comentarios, lo cual os dará un toque mas pirata, porque seguro que al amigo al que le hayas dado la brasa te pondrá un ojo morado y te obligará a usar parche una semana.

¡Buen verano malandriles!

miércoles, 15 de junio de 2011

La he liao parda

"Mire capitán, fuegos artificiales"




Entre las costas británicas y ese saliente llamado Dinamarca asoma por encima de la superficie un banco de arena (que no es un sitio donde los peces hacen sus ingresos, sino una acumulación de arena en medio del mar). Este es conocido como el Banco Dogger o en inglés el Dogger Bank (bicaus gü espik inglis), famoso lugar donde los pesqueros ingleses practican la pesca de arrastre.
¿Pero qué interés histórico tiene un sitio lleno de arena en mitad del mar del norte?

Nos vamos a 1904. Se oyen explosiones por el inmenso océano pacífico. Y no, no son fuegos artificiales en honor a la paz, precisamente. De lo que se trata es de la guerra Ruso-Japonesa, que estaba sucediendo por esos lares. Por si no sabes mucho de esta guerra, te diré que no tiene nada de particular: Es estúpida, está ocasionada por unos territorios perdidos por ahí y los soldados llevan gorra (nada del otro mundo en el ámbito militar).
Lo que tampoco tiene nada de nuevo en el panorama bombero (de las bombas, entiéndase) es la intervención de un porrón de países extranjeros. Eso si, de guerra abierta ná: Lo que hacían eran enviar barcos, batallones y latas y latas de atún al bando Japonés. Si alguien preguntaba, no estaban en guerra, estaban “ayudando” (a pesar de que esas ayudas hicieran a Japón ganar la guerra). ¿Pero porqué a Japón, un amargado país que había cerrado sus fronteras durante varios siglos, y no a los simpáticos y majetes rusos, esos que son tan tontos como para no sublevarse nunca? Pues porque eso de que Rusia controlase casi todo Asia no pintaba mu bien que se diga, y claro, cuando se puede putear a tu vecino para que no crezca demasiado, sin mancharse del todo las manos y encima ganando un aliado, se olvidan todos los favores que el vecino te ha hecho.

Pero entrando ya en harina (No marcharse, que ahora es donde aparece el Dogger Bank), nos vamos al Mar del norte de 1904.
Pasando por allí iba el almirante ruso Rozhestvensky (rusos, no esperes que tengan nombres fáciles de recordar),bajo cuyo mando se hallaba na mas y na menos que la gran y genuina flota báltica rusa, la cual tenía la orden de atravesar medio mundo para atacar a los japoneses con motivo de la guerra Ruso-Japonesa (que no que no, no es un Dejavú, es de lo que hemos hablado antes). La flota báltica rusa no es que fuese precisamente el orgullo de Rusia. El barco que no iba a pedales (eso del vapor no acababa de cuajar) tenía el casco pegado con esparadrapo. Solo había que ver la tripulación que la manejaba: O bien se meaban encima cada vez que veían un barco pensando que eran los “japonenes” (al más puro estilo veterano del Vietnam)o bien jugaban a pasarse los obuses hasta que se les caían al suelo. Y que decir tiene del almirante Rozhestvensky, al cual le llamaban “Perro Loco” ( y no, no creo que sea por su don de gentes, precisamente).
Como vemos, las cafeteras flotantes que Perro Loco lideraba tenían un peligro del copón, peligro que se hizo latente un frío 21 de Octubre.
Iban los barcos como digo pasando cerca del Dogger Bank, que como recuerdo, es un banco de arena muy popular para la pesca y las actividades familiares de domingo.
Los marineros paranoicos y lerdos miraban alrededor buscando Japonenes, habiendo recibido el chivatazo de que Inglaterra había preparado una suculenta flota de Torpederos para los japos, los cuales los habían ido a recoger hasta Gran Bretaña.
Entre la niebla, el miedo o la estupidez y los rumores, un marinero debió de confundir un pesquero inglés (con sus redes, sus marineros cantando “The Irish Rover” y todo eso) con un torpedero Japonés y dio la voz de alarma. Perro Loco llegó diciendo que como se tratase de otra lata que iba a parar para tirar las bombas su padre. Pero no, aquello era un barco. Acojonau como lo estaba, Perro Loco mandó tirar las bombas.
Lo último que vieron los desdichados marineros de uno de los pesqueros fue un montón de obuses venir silbando. Después de haber hundido un barco y haber matado a unos cuantos marineros uno de los tripulantes se dio cuenta de la cagada.
Haciendo como si nada, la flota rusa pisó a fondo y dejó allí a los ingleses, mas mosqueaos que un gato al que le metes una colleja.

Los marineros, mas que cabreados, informaron del suceso. Inglaterra, con una rabieta descomunal empezó a amenazar con atacar a Rusia (ya que habían ayudado un poco a Japón ¿Por qué no podían meterse directamente en el ajo con una guerra abierta?). Total, que por la chorrada se armó un lio de miiiiiedo.
Por suerte, la cosa se quedó ahí y Reino Unido no atacó a Rusia (quizás por un gran soborno de caviar de beluga o quizás porque mas tarde Rusia y Gran Bretaña fueron aliadas en la primera guerra mundial).

La flota del báltico no se conformó con liarla tan solo una vez, por lo que repitió historia con un pesquero alemán, una goleta francesa y un mercante sueco. Y encima, para terminar de joderla, pasando por el norte de África, cortaron un cable que se había enredado en las hélices que en realidad era el cable que comunicaba Europa con Tánger.

Y lo mejor de todo fue lo siguiente: ¡Rusia perdió la guerra! Quien lo diría con aquellos sabios al timón de un montón de chatarra…


Aquí una foto de uno de los pesqueros bombardeado

viernes, 6 de mayo de 2011

Como hacer sonar a un trozo de madera con dos antenas

Esta entrada la publico como pequeño “break” en el proyecto “De pe a pa”, así que no te pienses que me he cansado tan rápidamente de él, mal pensao.

¿Quién no conoce la música tecno? ¡Es casi la base de toda la música actual! Desde sus interesantes orígenes con melodías machaconas y repetitivas, como el tema de Beberly Hill Cop, a lo que yo considero la degeneración de la música con el bacalao y el chunda-chunda.
Prácticamente todos los instrumentos que se emplean en la música actual son aparatos eléctricos, a excepción de la batería, cuya versión eléctrica es mucho menos utilizada que la de otros instrumentos, como el piano.
¿Pero cual fue el primer aparato electrónico? ¿La guitarra eléctrica, que ya la tocaba Chuck Berry con su “Jonhhy be good”? No. A pesar de el auge de los aparatos electrógenos sea en 1980, cuando a todos los músicos les dio por trastear con los sintetizadores etc, y de que el primer instrumento electrónico famoso fuese la guitarra rocanrrolera, para encontrar el primer instrumento electrónico de toda la historia debemos remontarnos a 1919.

¿Sorprendido? Eso es normal. ¡¿Quién se iba a esperar que en 1919, cuando el tendido eléctrico estaba en algunas ocasiones para tender los calzoncillos y cuando el telégrafo era el “movil” de la época, surgiera el primer aparato eléctrico?!
El aparato, original de Rusia, perdón, de la URRS (¿Por aquel entonces ya se llamaban así o andarían todavía pensando el nombre?) se llamaba Theremin. Y yo, cuando veo su foto me pregunto ¿Cómo es posible que con esto pueda tocarse Moon River?





¿Sorprendente verdad? ¿Y las notas? ¿Se dan con esas rueditas de la base? ¿Será que no tiene notas y hay que aporrearlo como un cajón?
No, por extraño que parezca, el Theremin se toca, moviendo las manos sobre esa especie de asa y la parte central de la caja. Funciona al emitir un tipo de ondas que se propagan colocando uno las manos sobre el instrumento, en concreto, sobre el asa y a una distancia de la antena esa. Al mover las manos, se altera la frecuencia de estas ondas, lo cual hace que suenen mas grave o mas agudo.
¿Complicado? Eso es normal. En resumen, es como un violonchelo que se controla haciendo los mismos movimientos que realizarías para ahuyentar a una mosca.



¿Pero quien fue el genio con tanto seso y tanto tiempo libre como para engendrar esta idea? Pues nada mas y nada menos que el ruso, o soviético, depende de cómo lo quieras ver, Leon Theremin (Lev Sergeyevich Termen, en ruso).
¡Coño, si tiene el mismo nombre que su instrumento! ¿Será casualidad o tendrá que ver con esa interminable lista de inventores egocéntricos o poco originales poniendo nombres que han hecho lo mismo?




Leon, el cual siempre había amado la música y en concreto el violonchelo,creó su invento en 1919 con la ayuda de unas orejeras que le permitían concentrarse sin escuchar los vivas al comunismo (en la Rusia comunista las campanadas de los relojes se cambiaron por “Viva el poder rojo” ,o eso nos ha hecho creer Holliwood).
Tras exhibirlo por sitios como la Facultad de mecánica, llegó a impresionar tanto al pueblo rojo que hasta el mismísimo Lenin se interesó por su invento (Si, Lenin el de las barbas y la calva, no el de los Simpsons).
Su fama en rusia creció tanto que llegó a conocer a Einstein, a parte de realizar muchas giras europeas y por los estados juntitos.

Tras indagar y trabajar en su invento durante muchos años, Leon murió un día de 1993.

Respecto al Theremin, actualmente lo encontramos en un millar de formatos, pasando desde el clásico de madera al mas minimalista al puro estilo japonés. ¡Hay hasta un kit para construirse un mini Theremin!

Aquí dejó una mini colección de videos de interés:

-Leon Theremin tocando su invento

-Bella interpretación del cisne de Saint Sains en Theremin y piano

-¡Construye un mini theremin en menos de un minuto!

Por eso cada vez que oigáis esos sonidos repetitivos y machacones muy típicos de los ochenta, recordad que deben su base a un inventor mas desconocido que su propio invento.

martes, 12 de abril de 2011

De pe a pa 3

Egipto





Como ya vimos, las primeras civilizaciones tendieron a situarse en zonas costeras o que estuviesen cerca de rios, como es el caso del valle mesopotámico. Pues si dejamos Mesopotamia, cruzamos a nado el Éufrates tiramos pa la derecha, mas o menos hacia abajo, nos encontramos con la desembocadura de un riachuelo no mas grande que el Ebro que se llama el Nilo. Como vemos en las fotos de los satélites de la Nasa, alrededor de este arroyo crecen las palmeras como los hongos en los vestuarios escolares. Tenemos pues una zona con río, mas fértil que una madre de quintillizos y en la que encima hace calorcito ¡El sitio idóneo para que los africanos plantases sus casas y sus cosas! Desde el 6.000 antes de cristo ya se han encontrado indicios de que ahí vivía alguien. Para llenarse la tripa, hacían como los mesos, plantar grano. Podían plantar dátiles, pero no, si la cebada estaba de moda, cebada tocaba. También pescaban y cazaban, aprovechando que en las riberas del nilo los inocentes animalillos bebían sus últimos tragos de agua. Mejorando su sistema de construcción de casuchas, los egipcios empezaron a usar cementos a base de cal, que es esa cosa que los anuncios de jabón para lavavajillas dicen que es mas malo que el cáncer. Pero como la civilización egipcia no pasaba de los puebluchos, un visionario y majete reyezuelo llamado Namer (o Min para los griegos) unificó todos estos núcleos urbanos con el pegamento de todas las naciones, la mala baba. Siendo este nombrado el primer rey de Egipto, unificó lo que se conocen por bajo y alto Egipto ( o para los de mente mas cortita, la parte del norte con la del sur). Así empieza la larga e interminable lista de faraones egipcios. Namer, con su unificación creó lo que los arqueólogos vagos llamaron la dinastía I, seguida muy originalmente por la dinastía II. Por aquel entonces, sí en Mesopotamia los mesos de organizaban por pequeñas ciudades estado, como la tal Uruk, los egipcios comenzaron a organizarse en una cosa llamada Nomos, que eran una especie de comunidades autónomas, ya que estaban al mando de un monarca, el cual quería mas poder que el faraón, cosa que a veces pasó y otras veces no. Cada uno tenía su dios y sus tradiciones, así que lo de unificación, pues bueno, mas bien era de forma simbólica… Una vez pasadas las primeras dos dinastías, el gobierno trasladó la capital del imperio a la ciudad de Menfis, que a pesar de ser todo lo importante que quieras en su época, de ella no se acuerda mas que el cadáver de Namer, que la fundó con mucho entusiasmo. Esto se debe al posterior esplendor de Alejandría (que si leches, la del faro y la biblioteca, no la vecina de abajo, que esa es Alejandra). La dinastía III se caracteriza sobre todo, mas que por mover capitales, por mover grandes bloques de hormigón. Exacto, son famosotes por ser los primeros egipcios que levantaron pirámides (de las de salir en las postales, no confundirse que seguro que había mas de una pirámide ya hecha, eso si, no tan impresionante). Cogiendo esta idea tan chula de palmarla por lo grande siguiendo eso de “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver” la cuarta dinastía, o mejor dicho, los emperadores Keobs, Kefrén y Micerinos, construyeron las pirámides que nosotros y Bisbal tan bien conocemos. (enlaza con la siguiente entrada)

lunes, 14 de marzo de 2011

De Pe a Pa (la historia de cabo a rabo) 2


Capítulo primero
Primeras (in)Civilizaciones


-Mesopotamia

Nos vamos ahora a ese terruño grande y lleno de arbolitos que unos exploradores muy salados llamaron África.
En este continente es de donde salió el ser marrano. Como tenía aires de grandeza y aquello de los tábanos y los mosquitos no eran para él, pues cogió a su pareja, sus hijos, el perro y otros utensilios básicos de supervivencia (como el sofá) y tiró camino a un sitio maravilloso y mágico llamado Mesopotamia.
Ahora toca soltar el rollo geohistórico:

Mesopotamia se encuentra como dice su nombre (en un idioma así casposo del que no me acuerdo) entre dos ríos, el Tigris y el Éufrates, que vertieron al valle que comprendían una gran fertilidad comprobada al venir un médico y tomarle una muestra de semen. (A las praderas se les mira por los óvulos).
Al crecer ahí las lechugas como el césped en los barrios de chaletes americanos a lo Simpsons, los ingenuos africanos pusieron ahí sus casas y cosas mas contentos que un niño viendo Pokemon.
Los Africanos poblaron Mesopotamia en unos cuantos años y se organizaron en ciudades independientes.
Estas ciudades vivían de la agricultura, la arcilla y la pesca (vamos, que vivían de lo que hacen los niños actualmente en las granja-escuelas y los viejos que leen jara y sedal). Comerciaban con otras ciudades y de vez en cuando se pegaban alguna que otra hostia en grupo llamada guerra.
Estas eran gobernadas por una especie de príncipe que regía los planes municipales. Se creó un gran número de funcionarios (vamos, que o bien estaban muy avanzados o los 4 millones de funcionarios que tenemos en España nos dicen que estamos en la época de encender fuego con palos) y se dio una gran importancia a la religión. Cabe destacar que la idea de culto por aquel extraño entonces era muy distinta a la actual. Era mas o menos como las modas de los patios: Todos juegan a los tazos, pero llega uno que juega a la peonza y como mola más, al día siguiente, todos con peonzas. Había una gran “Sincretismo Religioso” (palabreja de estas que pones en selectividad y llueven los puntos) que quiere decir que siempre que había una innovación u actualización, como los antivirus, a añadir. La religión tenía además el control de los cereales, que almacenaban en silos al lado de los templos (no vaya a ser que entre hambre y el pobre sacerdote no pueda picar).

Un claro ejemplo de estas ciudades independientes es Uruk, que tiene nombre de marca de tallarines chinos.
Vivían en la ciudad unas veinte mil personas y en los extrarradios unas diecisietemil, así como un viejo que vivía en una colina a un par de minutos de la ciudad, pero al que no los historiadores no reconocieron (¡Mala pata!).
La ciudad fue gobernada por el mandatario Gilgamesh, del cual se dicen grandes hazañas y epopeyas, pero vamos, no hay pueblo que no exagere las hazañas de sus acaldes, así que no hay porque creérselo.

Los mesopotámicos (o los mesos, como me gusta llamarlos) fueron unos pioneros en un sinfín de campos (como en el de futbol).
Se les atribuye, así por así, la invención de la cúpula, el desarrollo del primer calendario de 12 meses (como bien he dicho, tenían un gran número de funcionarios, así que de alguna manera tenían que marcar su mes de vacaciones), se hicieron idea de lo que era el número Pi, la calderilla (las monedas), LA RUEDA (vital invento sin el cual no tendríamos ni norias, ni máquinas para garrapiñar), el arado, el bote (el de remar, que luego te piensas que los mesos iban por ahí comiendo berberechos en escabeche), el horno de cerámica y otras muchas mas cosas que no sigo diciendo porque seguro que te has dormido a la mitad de la lista.
(este artículo continuará en la siguiente entrada)

domingo, 27 de febrero de 2011

De Pe a Pa (la historia de cabo a rabo) 1

Tomo Uno
EDAD VIEJUNA
(Edad antigua)


Introducción al tomo


Prepárate unas buenas zapatillas de monte porque nos vamos a las afueras de las ciudades importantes de Europa, Asia y parte de África (y por importantes decimos Estambul, Roma Atenas y Torrevieja).
Ahí, entre los cartelones del Carrefú y las gasolineras con cintas de las Ketchup, empezamos a sacar tierra y tras cinco días dándole a la pala encontraremos unas especie de piedras así como pegadas, unos trozos de platos y si tienes suerte alguna calavera. Pues bien, toda esa valiente colección de mierda es un trocito de la historia de la humanidad, en concreto, la más larga y una de las mas desarrolladas. ¡Y lo único que queda de ellos son unas piedras así to chungas y unos monumentos que parece que se van a caer! Pues si nene, esas ruinas tienen mas años que la colección de sellos de tu abuelo, así que es normal que casi todos los vestigios que nos quedan de esta edad estén mas que hechos polvo.
Es una edad de grietas pero de mucho interés, ya que es, nada más y nada menos el nacimiento de la civilización (que entraría en coma en la edad media, pero de eso ya hablaremos).
Ante todo demos cifras:

La edad viejuna abarca lo que son los primeros 3000 años de la historia de la humanidad. En concreto, son los años que hay entre el 3000 A.C y el 50 D.C (to muy aproximado). Durante esta época se desarrollaron lo que son los imperios Mesopotámico, Chino y extrarradio (Mongolia y Gobi) , Egipcio, Indú, Griego y Romano, así como otros muchos pueblos que no llegaron a tener tanto lujo, pero que por envidia destruyeron el imperio Romano (Germanos, Íberos, Bretones…) En esta época surgieron las primeras ideas religiosas, que al principio no eran mas que un conglomerado de creencias mas absurdas que la idea de La Esteban con un libro. Poco a poco surgieron unos tíos mas raros que les dio por creer en un único dios, porque supongo que salía mas barato hacerse un solo altar (ya se sabe, pisos pequeños, pues no nos cabe para meter estatuas de todo el olimpo griego). Estos alelaos eran los que actualmente mas guerra dan (sobre todo los últimos dos): Cristianos, Judíos y Musulmanes.

Será la primera edad de toda la historia y cabe decir, que para ser la primera, no se lo montaron tan mal.
En esta época se crearon las bases modernas de muchos fundamentos actuales: Filosofía, Democracia, Trabajos temporales (véase las pirámides), Derecho, Ciencia, arquitectura etc.

Así que venga, ponte una muda nueva, cógete el bocata y levanta que nos vamos a la época de las grietas y los bustos de mármol.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Explicación a lo que se avecina

Todo esto comenzó porque no sabía sobre que escribir.
Algún graciosillo me dijo: “Tienes que volver a los orígenes”, a lo que yo contesté que era una idea cojonuda.
Este graciosote lo que quiso decirme es que volviera a los orígenes del blog (que dentro de poco cumplirá un añito) y no a lo que intuí, el origen de TODO.
“Al fin al cabo, si voy a hablar de historia ¿Por qué no puedo resumir TODA la historia de Pe a Pa?” Pensé. Así que aquí me tenéis, intentando resumir toda la historia de modo satírico y parodiesco.
Sed pues bienvenidos a este proyecto histórico que puede llevarme un año, unos meses o lo que me dure el entusiasmo (aviso, puede ser poco).
Por lo pronto, señoras y señores, niños y ancianos, perros y gatos, gigantes y cabezudos, moros y cristianos, censores de blogger y demás amiguetes, tomen asiento que esto empieza:

De Pe a Pa (la historia de cabo a rabo) 0


Prólogo: El nacimiento de la historia


En un principio “insertar nombre” creo el universo y con él la tierra (aquí se pone el nombre que se considere, Bing Bang, Dios, una rana dorada…). La tierra albergó vida como un alberge alberga mochileros y poco a poco, tras un largo proceso que el señor Darwing llamó evolución (le dio por ahí, no daban nada bueno en la tele supongo) la tierra fue pariendo lo que somos hoy en día, la cumbre de la tierra, la apoteosis, la repera, la rehostia, vamos EL SER HUMANO.
El ser marrano apareció hace unos 2,5 millones de años y tres meses (hace tres meses me dijeron que hacía 2,5 millones de años que había aparecido el ser marrano, así que por matemática pura…).
Este bicho de dos patas y dos brazos, raro hasta el tuétano, experimentó una serie de eras previas a lo que consideramos historia, todas ellas agrupadas en lo que llamamos Prehistoria, que abarca el ratejo entre hace 2,5 millones de años y tres meses y hace 5000 años.

Antes de que el ser marrano viviese en lofts o duplex vivía en una cosa llamada cueva, que es como un agujero en la pared pero a lo grande. Para comer se dedicaba a cazar animales con lanzas de punta de piedra (gracias al silex, que era muy fácil de astillar) y a recoger plantucas y demás frutos. Para decorar se hacía unos pinceles con rabos de vaca y sacando la lengua pa fuera pintaba unos frescos que ni el Greco.
Poco a poco, una vez enmarañadas las cuevas con pinturas, el ser marrano dejó vivir como los animales buscando vallas y cosas y empezó a construirse montones de ramas cubiertos con pieles huecos por dentro, que denominó “casa”, donde metía a su pareja, sus hijos y al perro (el cual domesticó después de construir el montón de ramas para que se lo vigilase). Al no haber empleo (no, no es que hubiese paro, sactamente) el humano tuvo muchos hobbies, de entre los que destacaron la jardinería (huertos y eso) y el bricolaje (artesanía y muy importante la metalúrgia).
Orgulloso de sus éxitos, el ser marrano vivía muy bien: Casa propia, familia, hobbies, perro al lado de la cama... Pero el ser marrano comprendió muy pronto lo que le faltaba: ¡Vecinos a los que fardar!
Por lo tanto, los humanos empezaron a agruparse en aldeas para poder fardar de sus éxitos, y ya de paso, protegerse ante el ataque de unos lobos. Poco a poco estos grupos de montones de ramas empezaron a crecer ya albergar autenticas cantidades de fantasmones que presumían de lo bien que les iba. En estas ciudades empezaron a salir líderes (que solían ser los que tenían el garrote mas pesado) y otros tipos mas listillos llamados “religiosos” que al ver que eran así como bajitos, feos y esmirriados, se inventaron eso de la religión para tener una forma de ganarse el pan. Así ofrecía a la peña un entretenimiento nuevo, orar a los dioses del hogar y la naturaleza.
El ser marrano inventó durante todo este tiempo diferentes gadjets como el fuego, el cual aprendió a encender frotando dos palitos como si fuese tonto (¿De donde le vendría la inspiración?), la rueda ,la cual no es mas que una piedra con agujero, pero (que se vendió muy bien) y el arado. Inventos que no es que sean el Ipad, pero oye, una buena idea puede ser simple.
El ser marrano empezó a descubrir una cosa que se llama trueque, sistema que aun perdura (En la noble tradición de intercambiar tazos). El sistema es tan simple como un tu me das yo te doy, que mas tarde supondría el ojo por ojo (Tu me das un garrotazo, yo te doy otro). Este desarrollo del tu me das yo te doy llevó a pueblos redundantes a realizar grandes viajes intercambiando grandes cantidades de materia por otras grandes cantidades de materia (que se note que son de Bilbao)
Poco a poco empezaron a intercambiar sus vienes por una cosa que brilla y reluce como la vajilla buena, el oro y demás metales preciosos (si te parecía fea la plata, te quejabas a la RAE del 3000 antes de cristo).
De aquí salieron las monedas, en un principio valoradas solo por ser de metales nobles.
Con las monedas vinieron las sumas y la marca Casio sacó su primera calculadora llamada D2. Para poder anotar todas las transacciones comerciales, los comerciantes desarrollaron una cosa que ahora mismo tienes delante de la jeta (La pantalla no, so lerdo), las letras.
La escritura nació hace unos 5.000 años y sirvió para anotar primero transacciones comerciales y mas tarde, uno de los primeros códigos legales de la historia (La Pepa no hombre) El Código de Hammurabi.
Y al descubrirse la escritura (estaba por ahí en un bosque, la descubrieron y se la llevaron a la aldea) unos hombrecillos muy majos se dedicaron a usar estos rallajos para transmitir lo que había pasado, o, en otras palabras, contar batallitas de forma escrita.
Habían nacido los historiadores, y con ellos, la historia.